Reforma- Septiembre 2010
Juan Villoro
En 1919, Ramón López Velarde publicó un libro cuyo título aludía a una condición íntima y además brindaba un diagnóstico de la época: Zozobra. Poco después encontró una personalísima manera de celebrar a México en el más largo de sus poemas, "La suave patria".
Mientras el entorno se convertía en un "edén subvertido" por la metralla, el poeta descubría asombros en la gravedad de lo pequeño. La violencia acechaba en cada esquina, pero las alacenas velaban el sueño elemental de las compotas, el cielo era atravesado por el "relámpago verde de los loros" y el territorio se extendía como una casa demasiado grande donde el tren avanzaba "como aguinaldo de juguetería".




Últimos comentarios
Traer o no los restos de Porfirio Díaz
Don Benito Juárez o Don Porfirio. ¿A quién prefiere?