Continúa la serie de tipos de priístas que escribí hace algunos años, esos viejos dinosaurios que parecían extintos y que incluí en diferentes categorías de grillos.
¡Se ven, se sienten, los priístas están presentes!
Grillo kafkiano. Ésta es una especie muy singular que nada más se ha dado en este gobierno. Así como Gregorio Samsa amaneció un buen día transformado en insecto, estos grillos, de la noche a la mañana, se descubrieron con potentes mandíbulas, pinzas con bordes cortantes y con un par de antenas poderosísimos. Como los grillos machos (los de verdad), son los únicos que cuentan con la facultad de producir su canto; el de los grillos kafkianos es particularmente agudo y penetrante. Asimismo, estos grillos cuentan con una enorme capacidad para atraer a sus congéneres. De hecho, éstos siempre están súper al pendiente de sus llamados. Cuando los grillos kafkianos están por hacer una de sus máximas grillas, se frotan los élitros y lanzan un chirrido intenso, mismo que llega hasta los lugares más recónditos. Se podría decir que estos grillos tienden a convertirse en los líderes de los demás. Sobre las otras especies, éstos pueden hacer volar su imaginación muy lejos. Además, los saltos de estos grillos alcanzan alturas inimaginables. Grillan tranquilamente, por las noches, cuando muchos de los otros grillos han regresado a sus casas. =Por esta razón, dan citas después de las once de la noche en sus oficinas. Saliendo de estas juntas, se retiran a sus escondrijos, felices, ya que casi siempre sus grillas son exitosas. Estos grillos son más bien solitarios, desconfiados y misteriosos. Sin embargo, cuando se encuentran con sus amigos, pueden ser sumamente amistosos y hasta abiertos. Lo que más intriga a sus demás congéneres es su origen: no saben de dónde vienen, ni por qué se volvieron tan importantes, no por qué tienen tanto pero tanto poder. No hay duda, por consiguiente, de que estos grillos son unos de los más peligrosos porque son manipuladores como ninguna especie y con demasiada frecuencia hacen presión psicológica sobre los demás. Estos grillos kafkianos terminan como embajadores en países muy muy lejanos.
Grillo pillo. Como su nombre lo dice, estos grillos son pícaros, traviesos, pero sobre todo corruptos. Los más viejos, que siguen en este gobierno, son tan hábiles y vivos que por más que les realicen auditorías personales, no hay manera de comprobarles ningún tipo de anomalías. En la compra de sus múltiples negocios, con enorme sabiduría han sabido recurrir a prestanombres, ya sea familiares o simples hombres de paja. Varios de los que pertenecen a la generación de grillos pillos viejos ya están retirados en sus espléndidas residencias decoradas a todo lujo y con todo tipo de comodidades. Una de las mayores características de estos grillos pillos es su enorme cinismo. A pesar de haber realizado todo tipo de pillajes, no tienen ni un ápice de remordimientos. ¡Fue hace tanto tiempo! ¡Hace tantos sexenios!, que ya ni se acuerdan a partir de cuándo se colosal fortuna comenzó a crecer de una forma realmente inexplicable. Ahora los que también la disfrutan son sus hijos, nueras, yernos y nietos. Y justamente pensando en su porvenir y en su seguridad, estos pobres grillos pillos decidieron participar activamente en una de las más viejas instituciones del sistema: la corrupción, instituida oficialmente hace siete décadas. Cuando de vez en cuando uno de sus nietos les dirige una que otra indirectita con mucho afecto, dicen a la vez que esbozan una sonrisa pillina: “¡Ay, muchacho!, tú no entiendes. La diferencia entre los de antes y los de ahora es que hace muchos años teníamos permiso; y ahora sin permiso, lo siguen haciendo”. Los que se encuentran totalmente retirados, llevan una vida disciplinada. Se despiertan muy temprano, hacen ejercicio físico con un maestro particular, leen los periódicos, atienden llamadas telefónicas de los grillos más jóvenes que alguna vez protegieron; algunos juegan golf, comen muy temprano una alimentación sumamente equilibrada, duermen siesta por la tarde, reciben llamadas telefónicas de los administradores de bienes raíces y, por la nochecita, leen libros sobre historia de México. Algunos reciben a los otros grillos que colaboraron a su lado. Entonces se encierran en la biblioteca y hablas durante muchas horas. Por las noches ven las noticias por la televisión, cenan una taza de café con leche con pan tostado y se retiran a sus habitaciones a dormir tranquilamente. Por lo general, estos viejos grillos pillos son extraordinarios abuelitos. Sus secretarios particulares les recuerdan los cumpleaños de hijos, nietos y esposa. Con la edad, estos grillos se han vuelto muy buenos maridos. Cuando están frente a sus hijos, gustan hacer bromas tipo: “Así como la ven, ya viejita, a su madre, esta señora siempre me trajo de cabeza”, dicen cuando en realidad estos viejos grillos pillos fueron maridos infieles, desapegados con sus familias, desatentos, codos, celosos, autoritarios, prepotentes, egoístas, violentos y muy devaluadores de mujeres. A estos viejos grillos pillos les encanta invitar a toda la familia a celebrar sus aniversarios de boda en magníficos restaurantes donde piden los vinos más caros de importación. Cuando les traen la cuenta pagan con una de sus trece tarjetas de crédito. De vez en cuando, les gusta irse de vacaciones nada más con su mujer y tres sirvientes a su condominio en La Jolla o a su casa de Acapulco, que mide una hectárea, porque compraron el terreno cuando costaba cinco pesos el metro, según ellos. Generalmente, la construcción de estas casas es de estilo alemanista.
A parte de tener playa privada, tiene seis terrazas, frontón, tres baños de vapor, salón de baile, salón de juegos, una pequeña discoteque para que sus nietos bailen con “esa música que parece de loquitos”, dieciocho recámaras, dos cocinas (la moderna y la vieja), dos comedores, boliche, jacuzzi, sala de deportes y una silla de peluquería de los cincuenta.
Estos viejos grillos pillos ven al nuevo PRI con escepticismo y desapego. “Éstos son iguales que nosotros, la única diferencia es que piensan en inglés y tienen doctorados en el extranjero y los protegen menos guaruras”. Algunas veces, esta especie en extinción sufre profundas melancolías. Cuando les vienen estas crisis, se encierran en su biblioteca donde tienen 50 mil libros todos forrados en piel y con sus iniciales grabadas, se recuestan en un viejo reposet y se acuerdan de sus viejos amores.
Grillo rata. Estos grillos son siniestros y sumamente diabólicos. Por añadidura son corruptos, a pesar de que pasan por ser grillos súper honestos e incapaces de incurrir en la mínima corruptela, por lo que muchos de ellos llegaron a ser muy importantes en el sexenio de la renovación moral (1982-1988), cuyo propósito era justamente evitar la corrupción. Cuando terminó el sexenio delamadrista, se habían convertido en nuevos millonarios, a pesar de que dos años antes de ingresar al partido tricolor vivían en un departamentito de la colonia Condesa. Ahora habitan en enormes residencias en colonias como Bosques de las Lomas, Herradura, San Ángel o en fraccionamientos nuevos, como los de Cuajimalpa o Santa Fe. A estos grillos también se les podría denominar grillos arribistas. Su mismo arribismo hace que ahora se sientan íntimos amigos de los grillos PRI Plus.
En cambio, a los que eran sus amigos en el sexenio pasado, pero que están standby, ya no les hablan y cuando se los encuentran en algún restaurante, no los saludan. Toda la energía de estos grillos rata está canalizada en grillar para llegar hasta sus últimas consecuencias. Generalmente se trata de grillos ignorantes, incapaces de escribir un discurso. Cuando hablan no tiene vocabulario; nunca leen más que revistas de información; son herméticos a la buena música; no saben nada de cine y son muy frívolos. Los fines de semana invitan a muchos grillos siempre y cuando tengan porvenir. Pasan por ser muy amistosos y abiertos, pero en realidad son de muy mala fe. Cuando viajen en familia (siempre en primera clase), se hospedan en los mejores hoteles. A pesar de que todavía tienen hijos no mayores de doce años, si se encuentran en París los llevan a cenar a restaurantes como La Tour d’Argent, o Chez-Lassere donde, por lo general, los niños terminan dormidos sobre la mesa, auqnue sólo tomaron dos coca-colas. “Te tienes que comprar ropa fina. El otro día que fuiste a Los Pinos te veías fatal”, les dicen a sus esposas. Por esta razón les acaban comprando vestidos hasta de dos mil dólares. Su ambición personal es tan desmedida, que sólo piensan en cómo hace cada vez más eficaces sus grillas. Cuando ven al presidente, prácticamente se ponen de rodillas frente a él. “Yo comparto todas sus tesis, señor presidente. Comparto su ideología. Como usted, pienso que el Estado debe reducir su papel hasta donde usted quiera”, le dice. Hacen todo, todísimo lo posible por hacerlo reír. Si lo logran, se sienten los hombres más afortunados que hay sobre la tierra. También quisieran que hubiera un atentado para exponer su vida por el señor presidente. Es importante hacer notar que el procedimiento de corrupción al que se sometieron –y no pocos se siguen sometiendo- es el mismo que el de los grillos pillos. Como ellos, también son evasores de impuestos, han recurrido a prestanombres, han comprado grandísimas extensiones de terrenos en diferentes estados y son dueños de condominios y casas en colonias como la Roma o Churubusco. Su perversidad radica en su destreza para hacerse pasar por funcionarios honestos. Es tal su cinismo que, con frecuencia, en las reuniones sociales se refieren a otros grillos corruptos: “¡Sabes quién tiene una fortuna de no creerse? ¿Y sabes cómo la hizo?”, preguntan a su interlocutor, listos para contar con lujo de detalle la historia de “este sinvergüenza”. Por lo general sus casas están decoradas con muy mal gusto. Creen que colgar en los muros de sus salas algunas litografías de Toledo y Corzas es suficiente para que los consideren personas refinadas y con cultura. Muchos de ellos vienen de la Universidad Iberoamericana o del Tecnológico de Monterrey. Estos grillos son muy dañinos debido a sus complejos sociales. Pero sin duda, su mayor peligro radica en que son corruptos por naturaleza. Es decir, además de robar, son capaces de destruir a un congénere por los medios más viles. Debido a este perfil psicológico resultan, además de todo, maridos muy infieles e inestables.
Grillo pendejo. Estos grillos creen que saben todo, pero todo. Se creen profundos conocedores de temas relacionados con economía, ecología, salud social, agricultura, transportes urbanos, aviación, industria y comercio, cultura, educación, control de natalidad, pesca, desempleo, inflación, problemas migratorios, drogadicción y tráfico de drogas, policías, pandillas urbanas, etcétera. Opinan acerca de todo. Son parlanchines, bebedores, frívolos y sumamente mediocres. Con mucha regularidad cambian de chamba. Muchos han estado colaborando en embajadas como agregados en diferentes áreas. Su único mérito radica en que siempre tienen tiempo disponible para hablar. Muchos grillos los utilizan para sacarles información o mandar recados a otros grillos. A estos grillos les cuesta mucho trabajo envejecer, por tal razón siempre visten de una manera juvenil. Por añadidura creen que todavía son galanes, porque cuando eran jóvenes fueron considerados como los típicos “carita”. Muchos grillos priístas los toleran porque les inspiran lástima. Sin embargo, hay momentos en que ya no les tienen paciencia y terminan por hacerles evidentes groserías. Pero estos grillos cuentan con una capacidad muy grande para hacer caso omiso, precisamente, de estas manifestaciones. Están tan acostumbrados a ellas, que ya ni las sienten. Por tal razón optan por hacerse los disimulados y seguir actuando como si nada. Por ejemplo, cuando los dejan plantados en desayunos o en comidas, y de casualidad se encuentran al autor del plantón, continúan saludándolo como si fueran grandes amigos. Lo mismo hacen con los que los critican y se burlan de ellos. Por lo general, se la pasan dando consejos a los otros grillos: “Mira mano, tú deberías decirle al presidente, ‘Señor presidente, con el presupuesto que tiene mi Secretaría yo no puedo hacer absolutamente nada’. Háblale claro, maestro. Ya verás cómo es mejor. Yo sé lo que te digo. Mira, cuadno estaba trabajando en Industria y Comercio, yo le hablaba derecho al secretario. ¡Ya te conté aquella vez que íbamos en el avión de…”. Y hablan sin parar durante horas y horas. Su aparente inteligencia es muy superficial. Podría compararse con una lámina que brilla, pero que es muy delgada. Con los años, la laminita de estos grillos se va desgastando al punto de desaparecer por completo. Lo más dramático de esta especie es que, en el fondo, no ignoran que son grillos pendejos, pero como llevan ya tanto tiempo actuando como tal, es que ya no lo pueden evitar. Su destino es triste: con la edad son cada vez menos grillos, pero conservan lo otro.
Continuará...




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