Guadalupe Loaeza
16 de Nov. 2010
Todavía me encontraba en Francia, cuando me enteré por Internet, que Juan Angulo, un colega que conocí hace muchos años, director del diario El Sur en Acapulco, había sido víctima de un ataque para inhibir la libertad de expresión en el Estado. El miércoles 10 de noviembre, un comando disparó a las afueras y en el interior de la redacción. No contento de su acto tan violento, intentó quemarla. Afortunadamente nadie salió lastimado y solo hubo crisis nerviosas. "No quisiéramos que se desdibujara el atentado que sufrió anoche el periódico, que se desdibujara como parte de este clima de violencia generalizada, que por supuesto existe y se tiene que investigar, pero que también se sigan otras líneas de investigación", demandó el periodista. La noticia, a diez mil kilómetros de distancia me impresionó sobre manera. Mi indignación se intensificó aún más, al recordar cada una
de las intervenciones que habían participado hacía apenas unos días, en la mesa de Libertad de Expresión del XI Foro Biarritz. Sin duda ésta fue una de las mesas que más impactó debido seguramente a que la mayoría de los participantes éramos periodistas mexicanos dispuestos a denunciar la gravísima situación que vive actualmente nuestro país en relación a los periodistas asesinados en manos de los carteles del narcotráfico.




Últimos comentarios
Traer o no los restos de Porfirio Díaz
Don Benito Juárez o Don Porfirio. ¿A quién prefiere?