Doctorado Honoris Causa por la UNAM
Guadalupe Loaeza
Reforma 25 de junio 2009
Quiero contarles que conocí a José Emilio Pacheco en el aeropuerto de La Habana, hace muchos años. En esa ocasión, yo regresaba a México con doña Amalia luego de asistir a un homenaje que se le rindió al general Cárdenas en Cuba. Cuando lo vi a lo lejos, me puse un poquito nerviosa, sin embargo me acerqué para platicar con él aunque con cierta timidez. "José Emilio, qué honor poderte saludar", recuerdo que le dije. "Guadalupe, pero si yo soy tu lector", me respondió con la enorme generosidad y modestia que todos le conocemos. Debo confesarles que no cabía en mí de alegría con sus palabras, ¿cómo no iba a ponerme feliz si José Emilio es uno de los escritores que más admiro? Hace mucho tiempo que ya no publica su columna Inventario en la revista Proceso, sin embargo yo la abro todos los domingos con la esperanza de encontrarla. Gracias a sus "inventarios" me enteré de cosas interesantísimas de la obra de autores como Günter Grass, de la historia de Nueva Orleans, de cómo escribía Juan José Arreola y de muchos aspectos de la Ciudad de México que ya no recordaba, pero José Emilio sí, ya que es dueño de una memoria privilegiada. Aun cuando quisiera recomendarles que lean toda su obra, quiero destacar mis libros favoritos: Las batallas en el desierto, que habla del amor de Carlitos por Mariana, la madre de su amigo Jim; Morirás lejos que trata el tema del nazismo y que transcurre en la casa de las Brujas, uno de los más bellos de la colonia Roma; el libro de cuentos El principio del placer que incluye un cuento maravilloso, "Tenga para que se entretenga", que habla de la invasión francesa a México; y naturalmente, No me preguntes cómo pasa el tiempo, un extraordinario libro de poemas.




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