Guadalupe Loaeza
Reforma 30 de septiembre del 2010
Para concederle el beneficio de la duda, decidí ir a ver a Florence Cassez, a la cárcel de Tepepan. No fui sola; me acompañó Guillermo Osorio, director de la revista El Gatopardo, editor con la editorial Océano, del libro “A la sombra de mi vida” de reciente publicación, la versión en español del recuento de Florence de su detención, proceso y sentencia. “Tienes que ir vestida de rojo, naranja o gris”, me advirtió Guillermo como parte de las reglas para las visitas Tepepan. Cuando llegamos a Xochimilco, era un poco después del medio día. Para entrar tuvimos que atravesar varias rejas, en cada reja hay un guardia y un requisito distinto. En una te piden la credencial de electora, en otra, te ponen un sello en la muñeca de la mano, y en la tercera la ficha que te dieron donde estamparon el sello. Tuve que dejar mis anteojos negros porque no están permitidos.




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