Hace unos días tuve el privilegio de recibir por manos de Angelina Peralta un libro que me había enviado desde España el filósofo Fernando Savater. Se trata de un libro titulado Diccionario del ciudadano sin miedo a saber (Ariel, 2007). No me cansaré de agradecerle su atención, tan oportuna en estos momentos. Sobre todo, porque nos ayuda a aclarar el sentido de una palabra fundamental y sobre la que creo que todavía tenemos muchas dudas: ciudadanía.
Dice Savater en las páginas de este libro que "la ciudadanía democrática es la forma de organización de los iguales". Es decir, que ser ciudadano significa ser un sujeto de la libertad política, pero sobre todo es estar conscientes de la responsabilidad que implica este ejercicio. Desde que comencé a leer este pequeño libro, que no llega a las 90 páginas, me percaté de cuánto necesitamos los mexicanos consultar este diccionario. Conforme avanzaba en su lectura, iba subrayando varias frases, y especialmente iba meditando varios pasajes. ¿Será cierto que a los mexicanos nos hace falta tener conciencia de nuestra ciudadanía? ¿En qué consiste exactamente ejercer nuestros derechos? ¿Será cierto lo que decía Porfirio Díaz que a los mexicanos nos gusta ejercer nuestros derechos pero no nuestras responsabilidades? Contrariamente a lo que la mayor parte de las veces se dice, a Savater le interesa más la idea de la "igualdad" que la de "diversidad". La diversidad es un hecho, dice, pero la igualdad es una conquista. Todos los seres humanos tenemos particularidades, gustos distintos y diversas formas de pensar; no obstante, pensar en la igualdad implica dialogar, ponerse de acuerdo, pero sobre todo construir derechos. Como dice en la página 11: "No se progresa creando diferencias sino igualando derechos".
Pero no crean ustedes que el libro de Savater es una lista interminable de términos. Por el contrario, para el filósofo español ser un ciudadano informado es algo muy sencillo. De ahí que su libro se refiera sólo a 20 palabras muy comunes, 20 palabras que utilizamos todos los días como "derecha", "izquierda", "diálogo", "opinión", "paz", "políticos", "progresista" y "reaccionario". Hay que decir que si recurrimos a ellas todo el tiempo, no siempre reflexionamos sobre su sentido y mucho menos estamos en condiciones de dar una definición de su significado. No quiero decir que debamos estar de acuerdo en todas las definiciones propuestas por el autor, pues como él mismo dice cuando habla de la "derecha" y de la "izquierda": "Aquellos que nos contradicen, nos mantienen democráticamente cuerdos".
Acerca de este tema, me llamó la atención el pasaje siguiente: "mientras que todos los partidos que se dicen de derechas suelen ser fundamentalmente de derechas, algunos de los que se dicen de izquierdas lo son sólo a ratos. Por sus obras y proyectos debéis juzgarlos, no por sus siglas". Curiosamente, en México, son los partidos de derecha los que con frecuencia sienten cierta vergüenza, como es el caso del PRI, que actualmente dice que es un partido socialdemócrata, y del PAN, pues recordemos que Vicente Fox se llamaba a sí mismo "candidato de centro izquierda".
No me cabe duda que cada uno de los temas que trata Savater son de absoluta actualidad en nuestro país. Permítanme comentarles algunos de ellos, como por ejemplo el de la "separación de los poderes". Dice el autor del libro que la democracia tiene una ventaja política sobre otro tipo de formas de gobierno porque no es que los dirigentes elegidos democráticamente sean mejores sino que mandan menos: "la democracia es el sistema político que institucionaliza la desconfianza en los líderes y la vigilancia sobre ellos por distintos medios". Qué importante me parece este pasaje, no hay que olvidar que las deficiencias que han existido en nuestro país se generaron a causa de que como ciudadanos durante muchos años no hemos tenido derecho a la información sobre los actos de gobierno.
En cuanto a la "tolerancia", Savater opina que ésta no nos impide formular críticas razonadas, no nos obliga a silenciar nuestra forma de pensar para no "herir" a quienes piensan distinto a nosotros. Es decir, para tolerar a los demás es necesario tomar en cuenta que los otros tienen el derecho de inconformarse con nuestras opiniones; como resume el escritor sueco Lars Gustafson: "La tolerancia de la intolerancia produce intolerancia. La intolerancia de la intolerancia produce tolerancia". Sí, la tolerancia es sumamente importante, pues nos evita caer en el fanatismo y, sobre todo, ayuda a formarnos una opinión. Por eso, una de las principales preocupaciones del autor es que los ciudadanos se informen para desarrollar una opinión personal: "lo que vale es procurar llegar a saber por cuenta propia para poder pensar mejor, no acumular saberes ajenos acríticamente aceptados".
Por último, les pido que no olviden leer este libro, el cual me acabo de informar se encuentra en todas las librerías, pues todas las personas que quieran ser ciudadanos informados van a encontrar muchas sugerencias en sus páginas.
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