¡De panzazo!
Por: Guadalupe Loaeza
REFORMA
(01-Mar-2012)
"Pasar de panzazo" es librarla apenitas, es terminar mediocremente y es llegar a la meta de puritita suerte. En México, muchos profesionales terminan su carrera "de panzazo". Los deportistas nacionales llegan "de panzazo" a las competencias internacionales. Y los políticos terminan su gestión "de panzazo". ¿Somos entonces un país "de panzazo" y, desafortunadamente, también de panzones?
La película De panzazo, de Juan Carlos Rulfo, nos muestra todo lo anterior con un realismo apabullante, pero a la vez, y por extraño que parezca, de una forma muy poética gracias su sensibilidad.
Decía el escritor Juan José Arreola lo que significaba para él la educación: "la educación es la acción más revolucionaria de las ideas, como tal debe transformar el pensamiento". En nuestro país, el de los que van por la vida "de panzazo", tenemos un grave problema de educación desde hace más de tres décadas. Desde entonces venimos arrastrando graves rezagos, pero sobre todo, un sistema educativo, totalmente mediocre, caótico, escaso, inequitativo, sin reglas, sin supervisión, ni monitoreo.
En la espléndida película-documental-reportaje de Rulfo y conducido por Carlos Loret de Mola, los protagonistas son los estudiantes de secundaria, ellos son los que denuncian: "hace un año que el maestro no viene", "el maestro habla por teléfono en clase", "el maestro no nos escucha", "el maestro no nos explica", "al maestro le vale", etcétera, etcétera. No hay respeto por el maestro y el maestro no respeta al alumno. Como no hay disciplina y los maestros no asisten y ni les importa la educación de sus alumnos, éstos se la pasan echando relajo, cotorreando, se empujan, se mueren de risa, en otras palabras: les vale.
Hay 35 millones de estudiantes en todo el país, cuyo nivel de escolaridad ocupa los últimos lugares de conocimientos según los resultados de los diagnósticos de la OCDE; de todos los países que forman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, México es el que más gasta porcentualmente. Por añadidura, los maestros son los menos capacitados según el examen de conocimientos. Para PISA nuestros jóvenes tienen problemas serios con las matemáticas básicas y un nivel muy bajo de comprensión lectora. Nuestros jóvenes no se saben concentrar, no fijan su atención, están dispersos y les vale.
El tema de la educación en México es complejísimo y la película de Rulfo nos da nada más una probadita de todos los factores que contribuyen a este desastre. Así como fue en su momento Presunto culpable, De panzazo también es una denuncia, y su valor radica precisamente en haber puesto sobre la mesa, y hacer pública, una realidad que a todos nos concierne; una realidad de la que todos somos responsables y una realidad que, si no la atendemos, ya no habrá tiempo para solucionarla. Se nos está yendo toda una generación; si no atendemos a tiempo el problema de educación, la habremos perdido por completo. Como dice una de las citas del documental: Nuestra educación está muy mal y nos queda muy poco tiempo.
Ver en la gran pantalla, y a todo color, a lo largo de varios sexenios, a la maestra y lideresa vitalicia del SNTE, Elba Esther Gordillo (incluso en el documental pide que la hagan secretaria de Educación), dar el mismo discurso, mostrar su adhesión incondicional al gobierno en turno, y pregonar a todo pulmón las virtudes del sindicato de maestros haciendo alarde de su poder, provoca rabia, indignación, coraje e impotencia. Al ver a la lideresa de rubia, de joven, de chongo, con caireles, de más grande, de pelirroja, con fleco, con lentes, sin lentes, con joyas, con botox, con Chanel, con arrugas, con pestañas postizas, restirada, de cejas tatuadas diciéndole a Loret de Mola que no importa saber cuántos maestros hay en México, sino que lo importante es saber dónde están y qué están enseñando, no se sabe si reír o de llorar. El secretario de Educación, entrevistado por Loret de Mola, tampoco sabe cuántos maestros hay en México: "No, no tenemos un dato de cuántos maestros son, pero lo estamos realizando, quedará para el 2010...". Pero el informe sigue sin estar listo.
Me gustó el documental de Juan Nepomuceno Carlos Rulfo Aparicio. Me gustó también, por sus imágenes poéticas, especialmente, la del joven en la silla de ruedas y la de los niños bajo la lluvia. En la entrevista que le hice para TV Mexiquense, le pregunté por qué no se habían referido al contenido de la programación de la televisión. "Nuestra televisión no educa, maleduca. Ella también es muy responsable de la mala educación de los jóvenes". Me dijo que en muchos países existía muy mala televisión. Luego, le quise preguntar sobre el programa Todo el mundo cree que sabe, patrocinado por el SNTE, pero ya no hubo tiempo. Por último diré que las intervenciones de Denise Dresser son muy atinadas, valientes y oportunas.
En realidad no nos debería de sorprender el magnífico trabajo de Juan Carlos Rulfo, no hay que olvidar que desde su primer película El abuelo Cheno y otras historias, en 1996, fue reconocido por la Academia Mexicana de Arte y Ciencias Cinematográficas con un premio Ariel. Más tarde, con su primer largometraje Del Olvido al no me acuerdo, "fue mundialmente reconocido obteniendo cuatro premios Ariel, la nominación al Goya de La Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de España, y la nominación al Joris Ivenz Award del IDFA en Ámsterdam".




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