Leer o morir / Rojo y negro
Por: Guadalupe Loaeza
REFORMA
(19-Feb-2012)
Leí Rojo y negro (Le Rouge et le Noir, 1830) hace muchos años, cuando empezaba a tomar clases de francés en París. Recuerdo perfectamente cuando el maestro Kutz, un señor alsaciano, me lo recomendó con muchísima efusión. Puede decirse que fue el primer libro que leí al llegar a Francia, una novela que es todo un referente y toda una lección para conocer mucho del carácter francés. La manera de escribir de Stendhal (1783-1842) me sedujo por su inteligencia, su penetración psicológica y, sobre todo, su maravillosa ironía.
Rojo y negro cuenta la vida de Julien Sorel, un personaje que es al mismo tiempo encantador e irritante. Julien nace en un pequeño pueblo, Verrière, y crece rodeado del desprecio de su padre, un carpintero que rechaza todo lo que tenga que ver con el arte y la filosofía. Como una reacción contra la mediocridad de su familia y contra sus orígenes, Julien se dedica, desde muy pequeño, a leer incansablemente. Dice Stendhal que el padre de Julien habría perdonado cualquier cosa de su hijo, como su debilidad corporal, pero nunca el hecho de que le gustara leer. Un día en que lo encuentra leyendo el Memorial de Santa Elena, de Napoleón Bonaparte, descarga sobre su hijo un manotazo terrible. "¿De manera que todos los días te vas a poner a leer tus malditos libros, ¡irresponsable!, cuando deberías de estar al cuidado de la sierra? Léelos si te da la gana, ¡pero en la noche, cuando vas a perder el tiempo a la casa del cura!".
La violencia de su padre hace que crezca su admiración por Napoleón, al grado que guarda un retrato del Emperador debajo de su cojín. Nada le fascinaba tanto a Julien como las batallas de su héroe. Debo decir que gracias a Rojo y negro fui a visitar la tumba de Napoleón en Les Invalides. Sí, de alguna manera a mí también me hipnotizó la personalidad del protagonista de Stendhal. Julien Sorel es arribista, sin escrúpulos, cínico, calculador y seduce a las señoras ricas porque lo único que quiere en la vida es llegar, llegar y llegar. Como Scarlett O'Hara, la protagonista de Lo que el viento se llevó, Sorel también es capaz de sacrificar todo por sus ambiciones. El título de la novela tiene dos significados. El rojo representa el amor y el negro, la muerte, y Julien camina como un equilibrista entre los dos colores. Pero el negro también simboliza a la Iglesia y el rojo al ejército; es decir, las dos profesiones que abren las puertas de la sociedad. A Julien lo que más le gustaría en la vida es llegar a la cima de la sociedad, exactamente como Napoleón, quien a pesar de sus orígenes humildes logró convertirse en el "Emperador de los franceses".
Stefan Zweig, quien escribió una magnífica biografía de Stendhal, dice que todos los personajes de este novelista llevan el mismo idealismo, brillante y elevado al entrar en su siglo: "Todos son entusiastas de Napoleón, de lo heroico, de lo grande, de la libertad: todos buscan en su plenitud de sentimientos una forma más elevada, más espiritual que la que encuentran en la vida real". No hay que olvidar que Zweig era un gran conocedor de almas, por esa razón se daba cuenta perfectamente de que todos sus personajes "se ven despertados cruelmente por el descubrimiento de que deben meter su corazón en medio de un mundo frío, en medio de un mundo que les repugna; que deben mentir y ocultar sus quimeras y fingir con todo su ser".
¿Se parecía Stendhal a su famoso personaje? Para los conocedores de su vida y de su obra es evidente que hay mucho de autobiográfico en este personaje. En primer lugar, Henri Beyle decidió quitarse su apellido para firmar con el seudónimo de "Stendhal". Stendal es el nombre de una ciudad prusiana a la que nada más le añadió una "h". Al igual que su personaje, Stendhal odiaba a su padre, un hombre conservador, mediocre y muy rígido. ¿No será que en la novela de Stendhal hay una venganza inconsciente contra su padre? A lo largo de Rojo y negro, Julien busca "padres sustitutos", padres en los cuales confiar y padres que lo ayuden a ascender socialmente. Pero Julien es ante todo un aprendiz de seductor, un joven que se da cuenta de que por medio de las mujeres es más fácil ascender en sociedad. Primero enamora a madame de Rênal, la esposa de su primer amo, aunque esta primera conquista le cuesta mucho trabajo. Finalmente, logra llegar a París, en donde es contratado como secretario del Marqués de la Mole. Ahora, Julien seduce a la hija del marqués, Matilde, quien queda enamorada de este joven inteligente y persuasivo. Cuando Julien Sorel cree que ha alcanzado la felicidad (pues Matilde ha quedado embarazada), llega una carta de madame de Rênal en la que denuncia la inmoralidad de Julien, el joven ambicioso que la sedujo siendo una mujer casada...
¡Muero de ganas por contarles el impresionante final de esta novela! Pero como no me gusta arruinar la felicidad de una buena novela, sólo quiero decirles que conocer a Julien Sorel es conocer a un personaje ambiguo y fascinante. Aunque debo confesar que tengo mi propio Julien Sorel, me refiero al Julien interpretado por el actor Gerard Philipe en la película Rojo y negro de 1954. Este año en que se cumplen 170 de la muerte de Stendhal les recomiendo recordarlo leyendo sus espléndidas novelas.




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