El escritor y periodista, Martín Luis Guzmán, autor de El águila y la serpiente y la extraordinaria novela histórica La sombra del caudillo, escribió en su libro Muertes históricas (CNCA) sobre los últimos dias de don Porfirio.
Aquí, algunos de los fragmentos de dicho texto:
Por abril o mayo de 1915 don Porfirio y Carmelita volvieron a París. Mejor dicho, volvió entonces a París todo el pequeño núcleo de la familia: ellos dos, los Elízaga, los Teresa y Porfirito con su mujer e hijos.(…) Un día a la semana su distracción eran sus nietos, a quienes profesaban cariño profundo, si bien un poco reservado y estoico. Porfirito, que vivía en Neuilly, llegaba con ellos desde por la mañana, para alargarles la estancia con el abuelo.Aunque Lila se mostraba siempre la más afectuosa, él prefería al primogénito, que era el tercer Porfirio (…)
Don Porfirio y su nieta Lila
A mediados de junio empezó a sentirse mal. Le sobrevino la misma desazón de dos años antes en Biarritz, la misma fátiga, los mismos amagos de bronquitis y de resequedad en la garganta (…)consciente de que su malestar se acentuaba, mandó llamar al doctor Gascheau, un médico de barrio, que ya lo había atendido de alguna dolencia ,ésa más leve, y que le inspiraba confianza y simpatía. A él Gascheau le dijo que aquello no era nada: el cansancio natural de los años; convenía evitar todo ejercicio, todo esfuerzo; debía descansar más. Pero a Carmelita y Porfirito el médico no les disimuló lo que ocurría:era la asterioesclerosis en forma ya bastante aguda(…) Don Porfirio dejó de salir. Ahora se estaba sentado en una silla que le ponían junto a la ventana. Desde allí miraba los árboles de la avenida, que diariamente lo habían acompañado en sus paseos. Se entretenía en escribir, de su puño y letra, una que otra carta. (…) Cerca de él siempre, Carmelita le conversaba para distraerlo. Procuraba que los temas,variando, lo interesaran. Esfuerzos inútiles: a poco de abordar ella cualquier asunto, el pensamiento de don Porfirio y sus palabras ya estaban en Oaxaca o en La Noria. “¡Cómo le gustaría volver!” “Allá le gustaría descansar y morir”.
El cuidado por el enfermo aumentó las visitas; pero se procuraba abreviarlas para que no lo fatigasen. Él pedía que le trajeran a los nietos y que los tuvieran jugando allí:eso no lo cansaba.Llegaba Lila con sus halagos; venía el segundo Porfirito a dejarse querer. Había un recién nacido; Luisa, la nuera, se acercaba a la silla, le ponía al niño en las piernas, y él entonces se quedaba mirándolo en ratos de profunda contemplación (…)
El día 29, hablando a solas con Porfirito, Gascheau advirtió que el final podía producirse dentro de unos cuantos días o dentro de una cuantas horas. El abatimiento físico, no el moral, empezaba a adueñarse de don Porfirio, que ya casi no se movía en su cama. Ahora tenía mareos continuos, y la resequedad de su garganta se había convertido en molestia permanente.(…)A media mañana del 2 de julio la palabra se le fue acabando y el pensamiento haciéndosele más y más incoherente. Parecía decir algo de La Noria, de Oaxaca. Hablaba de su madre: “Mi madre me espera”. El nombre de Nicolasa lo repetía una y otra vez. A las dos de la tarde ya no puedo hablar (…) Perdío el conocimiento a las seis (…) Carmelita le acariciaba la cabeza y las manos; se las sentía heladas.
A las seis y media expiró, mientras a su lado el sol lo inundaba todo en luz. No había muerto en Oaxaca, pero sí entre los suyos. Rodeaban su cama Carmelita, Porfirito; Lorenzo, Luisa, Sofía, María Luisa, Pepe, Fernando González y los nietos mayores.Se lleno la casa de funcionarios de la República francesa y con delegados de la ciudad de París (…) Quiso Carmelita que se le hicieran honras fúnebres. El servicio religioso solemne y modesto, se celebró en Saint Honoré l’Eylau, y allí quedó depositado el cadáver en espera de su tumba definitiva. Año y medio después se sacaron los despojos para llevarlo al cementerio de Montparnasse. (…)
El 2 de julio Carranza recibió en Veracruz un telegrama que lo apartó un momento de las preocupacions de la contienda. El mensaje venía de Nueva York y, conciso decía así:
“Señor Venustiano Carranza, Veracruz: Prensa anuncia estos momentos hoy siete de la mañana murió en Biarritz el general Porfirio Díaz.- Salúdolo afectuosamente.-Juan T. Burns”
México, septiembre de 1938




SEÑORA GUADALUPE, LLEGE POR CASUALIDAD A ESTE BLOG, YA QUE ESTABA INVESTIGANDO UN POCQUITO ACERCA DE LOS ULTIMOS AÑOS DE VIDA DEL GRAL DIAZ.
ME PARECIO MUY INTERESANTE, Y ME GUSTARIA SABER SI EN MEXICO DF, ESTA A LA VENTA EL LIBRO "EL EXILIO UN RELATO DE FAMILIA"
YA QUE EN CASO DE SER ASI, ME GUSTARIA ADQUIRIRLO
Publicado por: LUIS RAMIREZ | 03/29/2010 en 12:53 a.m.
exelente columna lastima que no a todas las personas le guste y aprovechen este espacio para exibir su frustracion ante la vida
Publicado por: marcelino velazquez martinez | 03/25/2010 en 10:10 a.m.
Señora Loaeza, es lamentable que estos blog's tan interesantes no sean comprendidos y valorados por algunas personas, desgraciadamente es el precio por mantener la libertad de expresió;aunque se que ni por asomo los malos comentarios harían mella en su persona, deseo manifestarle mi respeto y admiración, ojalá hubiera en nuestro país más personas tan admirables y talentosas como Usted, reciba un saludo desde Tamaulipas, donde también hay gente valiosa, a pesar de las circunstancias.
Publicado por: Isela | 03/23/2010 en 09:39 a.m.
hola quisiera saber mas sobre la doctadura de porfirio diaz y la revolucion cimi un tema de oratoria por favor
Publicado por: gilberth lemar | 01/29/2010 en 12:13 p.m.
Yo tambien llegue por casualidad a este blog, pero al contrario del Sr Tonatiuh, no me desagrada para nada la Señora Loaeza, de hecho tengo que confesar que ella fue mi novia -platonica- hace años a pesar de la diferencia de edades, y asi estuve a punto de decirselo hace alrededor de 8 o 9 años, cuando me tope casi de frente con ella en la FIL de Guadalajara de no haber sido por la subita rigidez que se adueño de mi cuerpo, asi que tuve que conformarme con verla pasar, total que siempre me ha parecido bastante inteligente y amena al palticar desde que veia su programa creo llamado "detras del espejo", total, señora, si algun dia en algun restaurante recibe un papelito, sera para pedirle un autografo y no lo dude, seguramente sere yo.
Publicado por: Humberto | 12/21/2009 en 06:53 p.m.
Estimado Tonatiuh:
Muchas gracis por leer el BLOG.
Lamento que no le haya gustado. Todas las opiniones son bienvenidas
reciba un saludo
Guadalupe
Publicado por: Guadalupe Loaeza | 11/17/2009 en 10:01 a.m.
Poco apreciable Señora Loaeza... He llegado aquí por casualidad, que mala suerte, luego de usmear un poco por su blog descubro que todo es aburridamente perfecto, por lo que aprovecharé el espacio para hacerle saber que me cae mal, junto con un tal Nicolás Alvarado, José Origel o Patricia Chapoy son de las pocas personas que apenas veo en mi televisor, cambio velozmente el canal, por que simplemente su estampa me parece desagradable, soy un prejuicioso, usted se ganó mi desdén en una entrevista que no recuerdo ni el sitio ni la fecha, pero si su ridícula y exagerada pronunciación del francés al referirse al avión Concorde. Avergonzado por mi conducta, decidí darle el beneficio de la duda, pero tristemente, lo que usted tiene que decir y lo que a mi me agrada escuchar son conceptos tan distantes como el tequila y el agua de horchata. Le deseo una vida llena de salud, y si alguna vez dentro de un restaurante recibe un trozo de migajón en el cabello, o una bolita papel ensalibado lanzada con un popote hacia su cirujeado rostro, no lo dude, seguramente fui yo.
Publicado por: Tonatiuh | 11/16/2009 en 05:12 a.m.