Quiero compartir con todos ustedes, el texto que Sabina Berman, escribió con motivo de la publicación del libro: "Voto,luego existo" de Editorial Océano: Por qué Guadalupe Sí (Sabina Berman) 1.Estas elecciones probablemente no voy a votar. Creo que no voy a hacerle de extra en una película que no me gusta. Los políticos profesionales poniéndonos sus caras en cada poste de las ciudades, en cada espectacular de las carreteras, asaltándonos la conciencia en 26 millones de spots de TV y radio. Esto es peor que vivir en la dictadura cubana, que te vende 5 horas de Fidel Castro cada domingo en la TV. Acá nos venden cada 3 minutos a un popurri de políticos profesionales increíbles. Increíbles: es decir, en los que mi creencia se suspende en vilo y oscila dubitativa. ¿Quién es realmente este señor, o esta señora? ¿Son ciertos sus asertos o las descalificaciones de sus opositores son las ciertas? ¿Qué me promete concretamente? ¿Lo ha dicho en alguna parte? Esto es cosa muy seria. No puedo dilapidar en esta apuesta el resto de mi fe en la democracia como idea de gobierno. A cada candidato me lo imagino claramente sintiéndose feliz por haberse ganado un curul, una delegación, una gubernatura, y no me imagino a alguno haciendo concretamente nada por mí o por mi colonia o por mi país. Confieso aún más: el IFE ya sabe de mí todo esto. El otro día se apersonó en mi casa un enviado del IFE buscando a la ciudadana Sabina Berman, que había sido electa por el azar para ser presidenta de casilla. Le dije: No está en casa esa ciudadana. Buenas tardes. Estaba cerrando la puerta de mi departamento cuando el enviado del IFE, ya vuelto hacia el elevador, se giró hacia mí, adelantó su índice y dijo: Usted es Sabina Berman. No se haga. La ví la otra vez en la tele, y hablando de política. Usted debe ser presidenta de casilla. Mire, le contesté, no estoy segura de que voy a votar por algún político profesional. Me dijo:Bueno, no importa. Vote en blanco, pero sea presidenta de casilla. Típico arreglo priísta. Bueno, esté aunque piense usted que no está; enójese pero no se salga de nuestro sistema; diga que sí pero en el fondo no. Le dije:Lo felicito por hacer su trabajo bien, pero creo que tal vez, no sé, no estaré ahí. Y no, creo que no estaré en la casilla y no votaré por ningún político profesional y he escrito y he hablado públicamente disuadiendo de votar solo por votar. Los políticos profesionales deben enterarse que no somos cabezas de chorlito, sartenes de teflón, amnésicos. No se nos ha olvidado que en el bendito año 2000, 7 de cada 10 los ciudadanos votamos por un cambio. Y no se nos olvida de pronto, así en un pestañeo, que el cambio no ha llegado enérgico, vigoroso, valiente. Pero, pero, pero: pero si fuera habitante de la Delegación Miguel Hidalgo, sí votaría, y votaría –lo digo con total honestidad– por Guadalupe Loaeza para diputada federal. Y si Enoé Uranga, candidata independiente afiliada al PRD, necesitara mi voto, que no lo necesita porque está en la lista de plurinominales, también votaría por ella. ¿Y por qué por Guadalupe Loaeza sí? 2.Precisamente por las razones por las que no estoy segura de que puedo votar por los políticos profesionales que hoy ofertan los partidos. Primera razón. Porque tengo memoria. He leído a la Loaeza desde hace 30 años y sí sé qué piensa. Piensa que es posible una izquierda moderna. Es decir, una forma de gobernar favoreciendo a los muchos, es decir los pobres, y donde los pocos, es decir los ricos, participen generosa y creativamente. Una izquierda no lumpen ni lumpenisante. Una izquierda que está en la punta de la creatividad. Incluso, o tal vez sobre todo, la creatividad cultural. Una izquierda lejana al stalinismo. Una izquierda que va por todas y cada uno de las libertades individuales. Una izquierda que se amista con los buenos empresarios. Que los reconoce como parte de la solución para todos. Que quiere, además, más trabajadores volviéndose empresarios. Menos monopolios del Estado o privados y más libre competencia entre ciudadanos pudientes. Más ciudadanos más libres y más pudientes. Eso quiere la izquierda moderna y de eso ha escrito Guadalupe Loaeza los últimos 30 años. Segunda razón. De nuevo: porque tengo memoria. Más allá de la escritura, Guadalupe Loaeza ha estado siempre en el activismo de la izquierda. Hablando en auditorios, presentando candidatos, organizando gente. Ha dado la cara y ha dado su tiempo y ha dado su imagen por los temas de la izquierda. Y alguna vez algún zapato que en algún mitin multitudinario se le ha caído. Porque no es una política profesional. Dirán algunos: zapatero a tus zapatos, la política es para profesionales. No, no, no. Ni que fuera ciencia altísima la política. La grilla, puede ser que sea una forma de sociología oportunista de altos cálculos, pero la política no es cosa de doctorados. No lo debiera ser en una democracia. Quiero decir, Guadalupe no se oferta para diseñar puentes o hacer operaciones quirúrgicas. Se oferta acá para hacer lo que sabe hacer muy bien: hablar y escribir de lo que lleva hablando y escribiendo 30 años. Se oferta para hablar en el estrado del Congreso y para presentar por escrito iniciativas de leyes sobre temas que conoce. Le tengo entera confianza a Guadalupe, en especial porque es una insolente de larga carrera. No me la imagino “recibiendo línea”, no me la imagino cambiando su voto en el Congreso porque la llamó por teléfono un jefe de partido, no me la imagino hilando tenebras con mafiosos de la política, de quién tan bien se ha burlado en sus textos. En cambio, me la imagino, sí, haciendo olas en el Congreso. Rompiendo las formas, sí. Tomando la palabra y diciendo una verdad que a todos incomode. Usando palabras llanas y no el sub-lenguaje cuasi-metafísico de los políticos profesionales. Usando frases que rompan la solemnidad, que nos hagan reír, que nos despierten. Me encanta imaginarla así. Recordándole a los políticos profesionales que el Congreso es la casa de los ciudadanos. Si solo fuera por volver más común que gente no profesional de la política llegase a la política, votaría por Guadalupe. Y de nuevo, porque sé que presentará iniciativas que vuelvan leyes las libertades civiles. La libertad para amar a quién amas. La libertad por dar a luz si estás lista para dar a luz. La libertad para creer en lo quieras. La libertad para morirte como mejor puedas. La libertad para que las mujeres vivamos sin violencia (tema en que ya tiene redactada una ley). Sé que además presentará iniciativas para volver nacionales los mejores programas que la izquierda ha implementado en la capital del país. Lo sé porque así lo dice, y resulta que le creo. Porque va por la Delegación Miguel Hidalgo. Como yo nací y me crié y conozco como la palma de mi mano a la Miguel Hidalgo, sé que Guadalupe le queda de diputada como anillo al dedo. Es más, Guadalupe es la personificación de los conflictos reales de la Miguel Hidalgo, una delegación donde cohabitan las niñas bien de Las Lomas y de Polanco con las mujeres proletarias de las zonas de la gente obrera; los señores de los Mercedes, con los padres que ganan el salario mínimo y viajan en su vochito o en camión. ¿No ha dedicado la Loaeza su vida a resolver, dentro de su propia conciencia, el conflicto de las clases de la Miguel Hidalgo? La Loaeza atenderá con igual gracia y elegancia a las señoras y los señores de Polanco que a los señores y señoras proletarios. Los entiende por igual. Entenderá que los padres de los niños del Liceo Francés quieren para sus hijos seguridad, como entenderá que los padres de los niños del pueblo de Tecamachalco quieren seguridad también, pero en su zona. Entenderá a unos y a otros, con igual seriedad y gracia. Y los recibirá a todos en su oficina, si le piden cita. Vaya, es tan amable Guadalupe, y a veces su buena fe es tan excesiva, que mucho me temo que hasta recibirá a quién se lo pida en su propia casa. Sí, me la imagino. Abre la puerta y dice: Pase por favor, está en su casa. Perdón, déjeme ver, ¿estamos en el Congreso, que por supuesto es su casa, señora ciudadana, o estamos en mi casa, que por supuesto también es la suya? puede votar por la Loaeza.




Obvio que no publicaran comentarios en contra de esta seudo intelectual, qué puede realmente ofrecer como diputada: en la política también se va fusilar las ideas de los demas, ya olvido cuando hacia loas al PRI en Hidalgo, ahora resulta que es de izquierda, pero si de frivolidad y estulticia se trata, seguro estará de puntera. Que verguenza, que niña bien ni que nada. Zapatero a tus zapatos, aunque en la literatura tampoco ha hecho mucho. Obvio no votaría por ella NUNCA.
Publicado por: Esteban Carreño | 06/30/2009 en 05:59 p.m.
Abuelas bién, Niñas bién politicas bién. ¿¿ Donde entra el PRD en las politicas bién ??
Publicado por: Patricio Brockmann | 06/24/2009 en 05:36 p.m.