En Milenio diario, se publicó este artículo sobre “La Revolución del Twitter”, cómo la extraordinaria herramienta cibernética, que es el “Twitter”, burla la censura en Irán. ¿Quiénes inventaron esta nueva manera, masiva, de comunicación?
Comparto con todos ustedes, este reportaje, que originalmente se publicó en “Le Monde”.
El trabajo de traducción es de Irene Selser:
La revolución de Twitter
Con 17 millones de visitas al mes, el sitio creado en 2007 con la idea de estar conectados “minuto a minuto” tiene un gran éxito en Irán, pues los jóvenes se comunican burlando la censura.
Los responsables de Twitter parecen estar un poco desbordados. Hace tres años aún usaban pantalones cortos, por así decirlo. Y he aquí ahora, haciendo la revolución. El primer comentario de Biz Stone, uno de sus fundadores, está todavía en el blog de sus comienzos. Se puede sentir toda la exaltación del mecánico que tuvo éxito al desmontar —y volver a armar— su primera carrocería. “Gracias a Twitter, pude enviar mensajes de texto a un montón de gente al mismo tiempo. ¡Súper!”
Era agosto de 2006. Han pasado menos de tres años y nos encontramos a Biz Stone, Jack Dorsey y Evan Williams al frente de un fenómeno mundial (un millón de visitas tan sólo en abril de 2008, 17 millones un año más tarde). Después de Google, Wikipedia, Amazon, Craigslist, Facebook y el iPhone, la irrupción de Twitter muestra que EU continúa con su reinado de maestros en materia de innovaciones y estilos de vida.
Cuando los jóvenes salieron a las calles de Moldavia en abril, teléfonos celulares en mano, la prensa habló de “Twitter revolution”. La semana pasada, después de desencadenarse las grandes manifestaciones en Irán por los disputados comicios presidenciales del 12 de junio, los titulares de la prensa fueron similares: “La revolución de Twitter”.
El Departamento de Estado hizo mucho por darle crédito a esta idea, cuando le pidió a la empresa retrasar una operación de mantenimiento prevista para el 16 de junio, en razón de la importancia adquirida por Twitter en Teherán. En su blog, los responsables del sitio se declararon muy honrados por esta mención de la Casa Blanca pero destacaron que no tenían nada que ver con el gobierno estadunidense.
Al principio, los mensajes eran emitidos sobre todo por los iraníes. Ahora, se ha desarrollado en EU un amplio movimiento de solidaridad. Los estadunidenses se vuelcan en los espacios dedicados a Irán. Algunos proponen recoger firmas, otros llenan todos los espacios de verde. Hay también quienes cuestionan a Nokia, que vendió a los iraníes la tecnología para identificar a los bloguistas: “Ustedes tienen sangre en las manos.” Otros hacen un pedido para reclamarle a Google cambiar su logo durante un día y poner “en solidaridad con los iraníes”.
Si los inventores de la red son revolucionarios, es más bien a pesar de ellos. “Twitter” se traduce en “gorgojeo”. Y su emblema es un pequeño y muy ligero pájaro azul. Basta con leer la presentación de Biz Stone para comprender que Twitter es un producto fresco, como las novedades que ahí se muestran. Ni una sola línea sobre Irán, pero sí testimonios de proximidad.
En noviembre de 2008, Twitter rechazó la oferta de Facebook, que quería comprar la firma por 500 millones de dólares, lo que fue considerado demasiado audaz para una compañía que aún no había generado un centavo de ganancias (y que paga al menos a medio centenar de asalariados). La idea nació en San Francisco, cuando Jack Dorsey buscó la manera de reunir a todos sus amigos en torno de la pregunta que uno se hace en un café: “¿Qué estás haciendo ahora?”
Twitter es la actualidad minuto a minuto y todos forman parte de ella para compartir la misma banalidad. En 140 caracteres tipográficos (hay que tener al menos 160 si se quiere transmitir por SMS), hasta es posible abordar a la estrella de la televisión Oprah Winfrey. Imaginemos que su perro tiene un tic. ¿Alguno de ustedes tiene una receta? Con sus 500 mil “discípulos”, habrá varios miles para responder, en una situación de igualdad, a la mujer más rica del país.
Twitter ha creado lazos personales con las celebridades. Uno las sigue esperando ser seguido. Las cifras son muy desproporcionadas. Biz Stone “sigue” a 229 personas, pero es leído por otras 773 mil 192. Barack Obama es seguido por más de un millón de personas.
El campeón de todas las categorías es el actor Ashton Kutcher, con 2 millones 357 mil 346 lectores, lo que representa la audiencia de un programa de televisión. El último mensaje que le fue enviado hace “menos de un minuto”: “¿Estás ahí? ¿Te tengo harto?”
Los mensajes desbordan de pura instantaneidad, olvidada un minuto después. Se escribe en la pantalla del computador o en el teléfono celular. De acuerdo con los inventores, no hay nada de insensato en querer decirles a todos tus conocidos que estás en la cafetería. “Tus amigos pueden ir hasta donde estás y reunirse contigo.”
Los estadunidenses parecen caracterizarse por un deseo constante de estar conectados. “Saber lo que hacen los otros nos permite sentirnos parte importante de su vida”, afirman los promotores del sitio.
Y Twitter, claro está, tiene su argot. Por ejemplo, el mensaje que tenías la intención de enviar por SMS pero que por error fue puesto en la plataforma de 140 caracteres: no es un “tweet” sino un “twooops”...
© Le Monde




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