Quiero contarles que conocí a José Emilio Pacheco en el aeropuerto de La Habana, hace muchos años. En esa ocasión, yo regresaba a México con doña Amalia luego de asistir a un homenaje que se le rindió al general Cárdenas en Cuba. Cuando lo vi a lo lejos, me puse un poquito nerviosa, sin embargo me acerqué para platicar con él aunque con cierta timidez. "José Emilio, qué honor poderte saludar", recuerdo que le dije. "Guadalupe, pero si yo soy tu lector", me respondió con la enorme generosidad y modestia que todos le conocemos. Debo confesarles que no cabía en mí de alegría con sus palabras, ¿cómo no iba a ponerme feliz si José Emilio es uno de los escritores que más admiro? Hace mucho tiempo que ya no publica su columna Inventario en la revista Proceso, sin embargo yo la abro todos los domingos con la esperanza de encontrarla. Gracias a sus "inventarios" me enteré de cosas interesantísimas de la obra de autores como Günter Grass, de la historia de Nueva Orleans, de cómo escribía Juan José Arreola y de muchos aspectos de la Ciudad de México que ya no recordaba, pero José Emilio sí, ya que es dueño de una memoria privilegiada. Aun cuando quisiera recomendarles que lean toda su obra, quiero destacar mis libros favoritos: Las batallas en el desierto, que habla del amor de Carlitos por Mariana, la madre de su amigo Jim; Morirás lejos que trata el tema del nazismo y que transcurre en la casa de las Brujas, uno de los más bellos de la colonia Roma; el libro de cuentos El principio del placer que incluye un cuento maravilloso, "Tenga para que se entretenga", que habla de la invasión francesa a México; y naturalmente, No me preguntes cómo pasa el tiempo, un extraordinario libro de poemas.
Desde que comencé a leerlo me impresionó la sabiduría de sus textos pero sobre todo la sensibilidad de su poesía. Recuerdo que cuando llegaba al final de sus ensayos siempre veía sus iniciales: JEP, pues él siempre firma de esta manera ya que ha estado en contra de la notoriedad. De la misma manera, cuando comencé a escribir quería firmar como GL para seguir el ejemplo de José Emilio. "No, te pueden confundir porque ya hay una Guadalupe Ledesma", me dijeron en el periódico. Me imagino que ahora que cumple 70 años y que todos queremos festejarlo y demostrarle toda nuestra admiración, este gran poeta ha de estar aterrado calculando cuántas entrevistas va a tener que dar, a cuántos homenajes tendrá que asistir, cuántos suplementos y cuántas revistas van a salir en su honor, cuántos libros suyos se van a reeditar, pero sobre todo cuántas llamadas telefónicas va a recibir de todos sus amigos y sus admiradores. Hace casi 30 años, un académico norteamericano le pidió a José Emilio una entrevista para hablar de su poesía, y él, horrorizado, le escribió un poema para explicarle por qué no podía darle una cita. En esa ocasión, escribió un poema para defender la poesía: "Extraño el mundo el nuestro: cada día / le interesan cada vez más los poetas; / la poesía cada vez menos. / El poeta dejó de ser la voz de la tribu, / aquel que habla por quienes no hablan. / Se ha vuelto nada más otro entertainer".
Tal vez, ahora esté preparando una carta similar para disculparse de no asistir a todos los homenajes que se están preparando. Por ejemplo, la SEP hará una edición de la novela Las batallas en el desierto para distribuirla en todas las secundarias del país. El Fondo de Cultura organizará una exposición con sus libros y manuscritos. Asimismo, Bellas Artes le entregará la medalla de esa institución el próximo domingo 28 en el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes. Pero sobre todo, se encuentra el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana que le fue concedido hace unas semanas por la Universidad de Salamanca. Dentro de unos días, el 30 de este mes, es decir el próximo martes, José Emilio festejará sus 70 años. Estoy segura que los festejará con mucha alegría, por ser uno de los escritores más queridos por sus lectores y porque está considerado el mejor poeta vivo de nuestro país.
José Emilio es fulminantemente modesto, es generoso y siempre tiene una palabra de apoyo y de aliento. Hace unos meses, cuando apareció el libro Mi novia, la tristeza acerca de Agustín Lara, y que escribí con Pável Granados, recibí de él unas palabras muy alentadoras. Como sé que es un gran admirador del músico poeta me permití enviarle a su casa un ejemplar de la edición de lujo acompañada de unos mangos de-li-cio-sos elegidos especialmente para que los disfrutara el poeta. No hay que olvidar que uno de sus poemas más bellos se titula: La primera canción de Agustín Lara. Permítanme transcribir unos versos: "Muchacha que hoy serás como fue mi abuela, / en esta noche tienes veinte años todavía. / Cómo impedir una lágrima cursi o dar las gracias / pues me quedé con tu rostro del 29. / Ahora, de pronto, casi en mi tumba, vuelves / en la canción tristísima. Por un momento / somos de nuevo los hermosos amantes".
Finalmente quiero mandarle una felicitación a José Emilio no sólo por sus 70 años sino por acompañarnos con su maravillosa literatura.
Querido José Emilio, ¡felicidades!.Te mando todo mi cariño, respeto y admiración y de regalo te dejo a Marylin Monroe:




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