Queridos nietos:
Hoy por la mañana recibí una carta de una foca bebé desde el Atlántico Norte. Sí, apenas tiene entre tres y cuatro semanas de edad. Me dice que está desesperada porque teme que la maten (es una foquita hembra, adorable. Me mandó una foto por eso pude ver sus ojos llenos de ternura y de tristeza). Fíjense niños bonitos, que cada año el gobierno de Canadá autoriza la mayor cacería de focas en la historia, la cual está a punto de terminar. Cada mes de mayo, es lo mismo, matan a un total de 350, 000 focas bebés, animales que como saben son mamíferos, es decir se alimentan de la leche de la mamá. ¿Qué cómo las matan? ¡A golpes, niños!. Unos señores vestidos como si fueran a ir a eskiar tienen como un “bat” llamado "Hakapik" del cual está sujetado un gancho como los que tienen en sus closets. También las matan con un garrote enorme. Lo peor de todo es que no se pueden defender, porque no saben nadar (por favor no falten a sus clases de natación, es fundamental que sepan nadar). El caso es que la foquita que me mandó la carta y que se llama Lulú está escondida detrás de un témpano gigante. “Ayúdame por favor, porque si me encuentran me matan”., me escribió con una letra temblorosa. Me pregunto, nietos de todos colores, ¿cómo podremos salvar a Lulú?. He pensado escribirle una carta al Primer Ministro de Canadá para que la auxilien. Pero, ¿saben qué? No hace caso. Le escriben millones de cartas de protesta de todas partes del mundo y sigue sin interesarse por la matanza de las bebés focas, y las de sus mamás, a las que también matan a garrotazos. Según su gobierno asegura que hay una sobre población de focas, una plaga, es decir, que hay demasiadas y que más que beneficios, provocan problemas…. Pero, ¿por qué asesinan también a las mamás focas? Porque son muy buenas madres y como quieren proteger a sus bebés pues acaban con ellas para que sus bebé se encuentre totalmente desprotegidos. En la carta de Lulú me cuenta cómo desollarón (así se dice cuando se les quita la piel a los animales) a sus tías, a sus primas hermanas y hasta a su abuelita que estaba a punto de cumplir años. ¿Se acuerdan cómo sufren ustedes cuando después de exponerse mucho al sol, su piel se despelleja poco a poquito?. Así despellejaron a la mamá de Lulú frente a sus ojos, por eso en la foto se le ven los ojos tan tristes. ¿No les parece horrible? ¿No creen que podrían dormirlas para evitarles el sufrimiento?
Bueno, pero seguramente se estarán preguntando, ¿por qué matan a las focas bebés y a sus madres? Por algo muy sencillo: por su piel. Tienen una piel tan bonita, que con ella hacen muchas cosas, especialmente abrigos para señoras muy ricas. Lo más cruel es que les quitan la piel cuando todavía están vivas. En su carta Lulú me escribió que por cada foca mamá o foca bebé, les pagan a los cazadores 20 cts. (en Canadá el dolor está más alto que el de Estados Unidos, la conversión ha de ser algo como dos pesos). Habría que multiplicar esa cantidad por 350 mil focas y foquitas. Por cierto niños cachetones, ¿saben ustedes multiplicar?. ¿Quéeeeeeeeeeee? ¿Nooooooooooo? Han de saber que en la vida, es importantísimo multiplicar, incluso más que sumar. Díganle a su papá que les haga la operación y ya verán cuánto dinero es. En otras palabras la matanza de focas y foquitas, es todo un negocio y como money is time (así se dice en inglés, el tiempo es dinero), los cazadores las matan rápido, rápido para cobrar más dinero. En total matan noventa focas con sus bebés, por minuto.
A mí la que me preocupa en estos momentos es Lulú. Con los cambios climáticos que se están dando últimamente en el planeta tierra, temo que su montaña de hielo, detrás de la cual se escondió, se derrita y que un cazador que todavía se encuentre por allí, la mate. Pobrecita de Lulú, huérfana, hambrienta y totalmente desprotegida, ¿qué podrá hacer?). Si no tuviera tantas deudas (como todos y todas las mexicanas, también su abuela tiene deudas), se los juro que compraba un boleto de avión para ir hasta Canadá. Y -¡claro!- los invitaría a ustedes para ir todos juntos a buscarla. Se me ocurre que hasta podrían adoptarla. Se imaginan, jugando con Lulú en la piscinita que tienen de plástico, también la podrían meter en la tina con el jabón de burbujitas que le echa su mamá al agua cuando los baña, y con la espuma podrían hacerle un sombrero de esquimal. ¡Qué bonita se vería, Lulú!
Por último les quiero decir nietos demasiado consentidos por una abuela excéntrica, que hay una artistas francesa que se llama Brigitte Bardot (pregúntenle a sus abuelos quién era esta belleza que puso de cabeza al mundo en los cincuentas) que hace treinta años está en la lucha en defensa de las focas (a los machos, ¿los llamarán “focos”?. También apoya esta campaña además de 60 ONG’s, uno de los Beatles, Paul MCarthy y muchos escritores y pintores mexicanos.
¿Por qué no le escriben una cartita de solidaridad o le hacen un dibujo a Lulú para que yo se lo pueda mandar? Estoy segura que le daría mucho gusto. Por lo pronto, voy hablar con el ecologista más importante de México, Homero Aridjis, para preguntarle cómo podemos salvar a las miles y miles de Lulús cuyas vidas, cada año, están en peligro por la matanza de las focas en Canadá? Les manda muchos besos de “mariposa”, es decir con ayuda de las pocas pestañas que me quedan... Su abuela





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